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La inteligencia artificial no va a caer… pero puede quebrarse por dentro

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wednesday

Hay momentos en la historia en los que algo cambia… y uno lo siente. No es inmediato. No hay un anuncio oficial. Pero de pronto, los números empiezan a contar otra historia. Hoy estamos en uno de esos momentos.

Las cinco mayores tecnológicas del mundo están invirtiendo más de 600.000 millones de dólares en inteligencia artificial. Una cifra que supera el PIB de muchos países de América Latina. Pero el dato realmente inquietante no es ese. Es otro.

Por primera vez, la inversión en inteligencia artificial está empujando el crecimiento de Estados Unidos más que el consumo de sus propios ciudadanos. Es decir… ya no son millones de personas comprando cosas lo que mueve la economía. Son cinco empresas comprando chips.

Suena potente. Casi futurista. Pero también… un poco frágil. Porque cuando el crecimiento depende de tan pocos actores, cualquier tropiezo deja de ser un problema empresarial… y se convierte en algo mucho más grande.

Y aquí es donde conviene mirar debajo de la alfombra. La revolución de la inteligencia artificial no está sostenida solo por innovación. Está sostenida por una cadena. Una cadena donde cada eslabón depende del otro. Y si uno falla… el resto no aguanta.

El primer eslabón es financiero. Y acá viene algo interesante —y poco intuitivo—: estas empresas no solo invierten… también se compran entre ellas. No en el sentido clásico de adquisiciones, sino en algo más sutil.

Microsoft le paga a OpenAI. OpenAI contrata infraestructura. Esa........

© El Deber