“El excremento del diablo”
Esta frase, acuñada por el venezolano Pérez Alfonso, la he vuelto a encontrar en una nota publicada en La Nación de Buenos Aires, de mi amigo el destacado escritor nicaragüense Sergio Ramírez. En el artículo, Ramírez se refiere a las nacionalizaciones e inconvenientes internacionales que se han creado por el petróleo en diversos países americanos, incluyendo el nuestro.
Refiere el peligro de depender económicamente de un recurso no renovable y eso nos recuerda la sabia advertencia de “sembrar el petróleo”, es decir, que el energético no debe gastarse festivamente, disparatadamente, que se lo debe cuidar, porque, según Uslar Pietri, “el petróleo no es una cosecha ni una renta, sino el consumo continuo de un capital depositado por la naturaleza en el subsuelo”.
Ramírez recuerda que en Bolivia existieron tres nacionalizaciones del petróleo; una, en 1937, cuando en el gobierno de David Toro se nacionalizó la Standard Oil; otra, en 1969, cuando Alfredo Ovando nacionalizó la Bolivian Gulf; y una tercera, el 2006, cuando Evo Morales ejecutó una falsa nacionalización, que derivó en un acuerdo con las empresas petroleras extranjeras y que produjo el desbarajuste actual.
La nacionalización del petróleo en Bolivia en........
