El capital no lee separatas
En mi columna anterior sostenía que el capital no escucha discursos; responde a condiciones verificables. A propósito del suplemento publicitario Bolivia to the World and the World to Bolivia, publicado en USA TODAY, conviene completar la idea: el capital tampoco confunde publicidad con una oportunidad de inversión.
La promoción de un país cumple una función legítima: poner un nombre en el radar, matizar una percepción adversa o conseguir que un inversor se pregunte qué está ocurriendo en Bolivia. Pero esa es apenas la capa narrativa. La inversión exige otra: una capa operativa. Superada la curiosidad inicial, comienzan las preguntas menos fotogénicas: ¿son confiables las cifras?, ¿son previsibles las reglas?, ¿es rentable el proyecto?, ¿puede operar el inversor y repatriar su capital?, ¿se cumple el debido proceso? Después llega la debida diligencia —due diligence—: auditar la información financiera y legal, validar permisos, comprobar la disponibilidad efectiva de energía e infraestructura y calibrar la solvencia de los socios locales. Solo entonces una oportunidad empieza a parecerse a una inversión.
USA TODAY puede poner a Bolivia ante una audiencia amplia. Pero una audiencia amplia no es necesariamente una audiencia inversora. Los comités de inversión, gestores de........
