Invitar no es atraer
Rodrigo Paz dedicó parte de su mensaje ante la ONU y de su agenda en Estados Unidos a presentar a Bolivia como país abierto a la inversión. Es correcto. Sin capital y tecnología será imposible recuperar el crecimiento, crear empleo y generar las exportaciones que deben proporcionarnos los dólares que necesitamos.
Paz anunció gestiones para movilizar 10.000 millones de dólares en financiamiento externo y proyectó llevar las reservas a esa cifra en dieciocho meses. Pero crédito no es inversión privada y reservas no son ingresos permanentes. Los préstamos dan oxígeno y pueden financiar infraestructura, pero no reemplazan una economía que produce y exporta. Como una familia, un país no puede vivir indefinidamente de préstamos. Esos recursos deberán administrarse con eficiencia y honestidad para crear capacidad productiva.
Se difundió una separata de doce páginas sobre Bolivia en USA Today. La intención de promover al país es comprensible. Pero hasta la mejor campaña se convierte en un mal gasto si anuncia una Bolivia abierta a la inversión que todavía no existe. La publicidad puede despertar interés, pero no fabrica confianza.
Porque invitar no es atraer.
El capital escucha las invitaciones, pero compara países y calcula riesgos antes de elegir. Cada inversión es un voto de confianza expresado con........
