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Que sean los criminales quienes sientan miedo

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13.10.2026

El violento atraco a una joyería de un centro comercial de Santa Cruz, perpetrado la noche del domingo en un horario de gran afluencia de público, pudo terminar en una tragedia. Los delincuentes encapuchados irrumpieron con armas de fuego, redujeron al guardia de seguridad, dispararon, destrozaron vitrinas y huyeron con las joyas robadas. Entretanto, numerosas personas buscaron refugio en otros establecimientos, aterrorizadas por las detonaciones. 

La gravedad del episodio no reside únicamente en el valor de lo sustraído, sino en el desprecio por la vida humana. Bastaba que uno de los disparos alcanzara a un visitante o que el pánico desencadenara una estampida para que hoy estuviéramos lamentando una tragedia. La audacia de los atracadores revela hasta qué punto los espacios de concurrencia pública están expuestos a la violencia criminal.

Este hecho profundiza la sensación de indefensión de los ciudadanos. Quienes acuden a un paseo........

© El Deber