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Súper Pía

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14.03.2026

En una transmisión de mando perfectamente gris, casi telegráfica en su afán de no decir nada que no estuviera dicho, hubo al menos dos imágenes que se escaparon del protocolo. La primera: María Pía Adriazola sirviendo la comida en el casino de La Moneda, mandil puesto, bandeja en mano. La segunda, más bien un meme, es el beso de la pareja presidencial: esos labios que no acaban de rozarse, ese instante suspendido entre el afecto real y su representación obligatoria. En ambas, la protagonista es la misma: María Pía Adriazola Barroilhet.

El siempre excesivo diputado Manoucheri vio en la imagen de la bandeja una dueña de fundo que sirve a sus inquilinos. El fenotipo de María Pía —la clase alta en su versión no del todo rubia— podría prestar para esa lectura. Pero quien la observó con atención vio otra cosa. En su gesto no había la soberbia de la patrona jugando a servir. Había misión. No era El obsceno pájaro de la noche ni Casa de campo sino La pequeña casita en la pradera, o La novicia rebelde. Esa última película que habita siempre el universo mental de quienes recorren esta familia.

María Pía Adriasola a horas del cambio de mando: “Dios nos ha puesto hoy en este lugar”

Quién es Pía........

© El Dínamo