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1976: el retrovisor del presente

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23.01.2026

Cincuenta años no siempre alcanzan para tomar distancia. A veces, al contrario, funcionan como un espejo. 1976 no vuelve como archivo ni como fetiche: vuelve porque el clima emocional es inquietantemente parecido. No vivimos lo mismo, pero sentimos algo similar: cansancio, desorientación, sospecha frente a los grandes relatos.

En 1976, el mundo parecía haber perdido su centro. Las promesas de los 60 ya no convencían, el optimismo se había vuelto ingenuo y la idea de progreso empezaba a crujir. Hoy, medio siglo después, el relato es distinto pero el desgaste es el mismo. Ya no es la fe en el futuro lo que se resquebraja, sino la confianza en que la velocidad, la visibilidad y la tecnología vayan a resolver algo por sí solas.
La música, entonces como ahora, reaccionó menos con respuestas que con gestos. Gestos estéticos, decisiones de tono, maneras de estar en el mundo.

En 1976, una parte del rock decidió vaciarse de significado para volver a empezar. El homónimo debut de Ramones (punk primitivo, veloz, sin adornos ni metáforas) fue un rechazo frontal al exceso, a la solemnidad, a la idea de que todo debía ser profundo para........

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