Del fin de los pitutos a la pitutocracia
Uno de los grandes activos simbólicos con los que llegó este gobierno fue la promesa de superioridad moral. No era solo un recambio político: era, según su propio relato, el fin de las malas prácticas, de los abusos, de los privilegios. Entre ellos, uno especialmente detestado por la ciudadanía y repetido hasta el cansancio en campaña: los “pitutos”. Venían a terminar con la lógica del favor, del amiguismo, de la red invisible que, según denunciaban, capturaba al Estado.
El problema es que el discurso dura lo que dura la comodidad de sostenerlo. Y en este caso, fue muy poco. Con el paso del tiempo, el relato se fue esfumando, hasta quedar reducido a una consigna vacía. Hoy no solo no se terminó con........
