Las plagas del MAS
Bolivia no solo arrastra las plagas económicas que nos dejó el MAS, sino también otras alimañas, como el narcotráfico. En la salud, enfrentamos brotes recientes de dengue, chikungunya, influenza y sarampión, enfermedades que habían sido controladas y que hoy resurgen con fuerza, reflejando un sistema de salud debilitado, fragmentado y sin capacidad de respuesta oportuna. Para colmo, la reaparición de la fiebre amarilla, con un fallecido confirmado y casos sospechosos, se suma a este escenario apocalíptico, resultado de décadas de improvisación, corrupción y desmantelamiento institucional. La salud pública dejó de ser una prioridad para convertirse en botín político. Hospitales sin insumos, personal mal remunerado y campañas de prevención inexistentes forman parte del saldo que deja el MAS, incluso después de haber dejado el poder formal. Lo más grave es que las consecuencias recién comienzan a sentirse. Como una plaga bíblica, los efectos alcanzan todos los ámbitos y a diferencia del relato sagrado, aquí no hubo enemigos externos. El daño fue infligido desde el propio Estado hacia su gente. ¿Saldremos alguna de este desierto?
