Recuperar la hospitalidad
28 de junio 2026 - 06:59
Una sociedad sana y verdaderamente humana, consciente de las necesidades perentorias de sus ciudadanos, posee un profundo sentido de la hospitalidad. Sabe que acoger al huésped fue, en muchas culturas, un deber casi sagrado.
En civilizaciones antiguas -desde Grecia hasta la India o los pueblos beduinos-, la hospitalidad no era solo cortesía, sino un mandato religioso. El extranjero era visto como enviado de los dioses o portador de bendición. En regiones de climas extremos —desiertos, montañas, estepas— la acogida era una cuestión de supervivencia. En el fondo, existía un do ut des: lo que hoy hago contigo, tú lo harás mañana conmigo. Era un reconocimiento humilde de nuestras limitaciones: los seres humanos nos necesitamos, no somos autosuficientes. Además, late en nosotros una solidaridad innata; podríamos decir que el otro es “carne de mi carne”.
Sin embargo, a medida que han avanzado la tecnología, el desarrollo agrícola y los cuidados médicos y sociales, el ser humano se ha sentido más fuerte e independiente. Más individualista. Cuesta reconocer nuestras limitaciones y queremos proyectar una imagen casi divina. Pero esta actitud nos aísla y nos separa de los demás. El otro........
