Dos incógnitas sólo ante el 17-J
28 de marzo 2026 - 03:10
Las elecciones andaluzas del 17 de mayo serán las últimas del vía crucis programado por el Partido Popular para mortificar al Partido Socialista y acelerar la derrota de Pedro Sánchez.
Las últimas y las más decisivas. Si los comicios autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León han arrojado el mismo resultado en lo fundamental (victoria insuficiente del PP y mayoría absoluta de la derecha frente a la izquierda), los andaluces presentan todos los ingredientes para que se repita la jugada, y los presentan en dosis más elevadas: el candidato popular es quien ha gobernado los últimos cuatro años con mayoría absoluta, la candidata socialista es la más genuina representante del PSOE de Sánchez y del Gobierno de Sánchez y las tres candidaturas de la izquierda a la izquierda se disputan el 10 ó 12% del electorado, divididas hacia la irrelevancia.
Serán decisivas, como digo, porque siempre lo son las elecciones de una comunidad autónoma con casi nueve millones de habitantes y porque las sucesivas hegemonías socialistas de largo plazo en la España democrática las suelen preceder y anunciar victorias rotundas en Andalucía. Es así desde mayo de 1982 (Rafael Escuredo) y octubre de 1982 (Felipe González).
En realidad, sobre los comicios del 17-M solamente planean dos incógnitas. La primera es si Juanma Moreno –Moreno Bonilla, según sus adversarios– revalidará la mayoría absoluta con la que ha gobernado tan cómodamente o tendrá que pactar con Vox cambiando todo su discurso, su imagen y también algunas de sus políticas. Con perder tres escaños sería suficiente para verse obligado al cambio. No se trata, pues, de una incógnita baladí, ni menor ni inverosímil.
La segunda también tiene relevancia en la política nacional: ¿conseguirá María Jesús Montero, aun perdiendo las elecciones, superar el resultado catastrófico que obtuvo el PSOE de Andalucía hace cuatro años cuando el candidato era el ex alcalde de Sevilla Juan Espadas (24,1% de los votos, 30 diputados en el Parlamento regional, la peor marca de “el partido de los andaluces” en la historia de esta autonomía), o ahondará el desastre del socialismo que mandó en esta tierra durante 37 años porque fue sistemáticamente el partido con el que más andaluces se identificaban y que mejor defendía el interés general?
Nadie lo sabrá hasta el 17 de mayo. Las mochilas de Montero hacen sospechar.
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