La virreina de Sevilla
Cayetana Fitz-James montada en su poni 'Tommy' y pintada por Ignacio Zuloaga / Marina Casanova
Querida y admirada Cayetana: en otro tiempo podrías haber sido virreina de Sevilla al igual que algunos de tus antepasados lo fueron de Nueva España o del Perú. Bien es verdad que tu virreinato sevillano, renovable por primaveras, solo duraba desde que despuntaba el azahar en los naranjos hasta que los primeros calores te invitaban a trasladarte a San Sebastián y luego a Marbella. Era un virreinato oficioso que toda la ciudad te reconocía junto a tus cuarenta títulos nobiliarios, catorce de ellos con grandeza, y otros de resonancia histórica como Berwick o como el que más le gustaba imprimir en sus tarjetas a Jesús Aguirre: conde-duque de Olivares.
Pero tu virreinato, con su pequeña troupe cortesana, era imbatible en los días más luminosos de Sevilla pese a tus quejas al alcalde por haber podado las enredaderas del........
