"Stay woke". Jason Arday y la increíble ensoñación de Cambridge
Esta historia es increíble. Jason Arday, hijo de inmigrantes ghaneses, nació en 1985 en Clapham, al sur de Londres. A los tres años fue diagnosticado con autismo y retraso global del desarrollo, no habló hasta los once y no aprendió a leer y escribir hasta los dieciocho. Sobrevivió a un atropello, estuvo en coma y sufrió el síndrome de cautiverio. Padeció epilepsia, cáncer testicular, tumores cerebrales, un ictus, pérdida de memoria y atravesó un intento de suicidio.
A pesar de eso, se convirtió en un ultrafondista capaz de correr treinta maratones en treinta y cinco días –los últimos nueve con el peroné fracturado– o de recorrer seiscientas millas en seis días. Sin embargo, en esta historia, las hazañas físicas, a pesar de ser únicas, son lo de menos, porque Arday consiguió recaudar más de cinco millones de libras para decenas de organizaciones benéficas y viajó a países pobres de África y América para instalar pozos de agua potable con sus propias manos. Un diez –ahora que está de moda calificar a las personas–.
Apenas dos años después de haber aprendido a leer y escribir, Arday ya estaba en la universidad. Con veintitrés se había graduado en Educación y Educación Física. Después encadenó dos másteres y, en 2015, obtuvo el doctorado en Educación en la Universidad John Moores de Liverpool. No publicó su primer artículo académico hasta 2018, pero en 2021 ya era catedrático en Glasgow.
Increíble, ¿verdad? Pues queda lo más fuerte. En sus memorias, Great and Unfortunate Things, –recién publicadas por Simon & Schuster en Estados Unidos y a punto de hacerlo en Reino Unido– Arday une en un mismo arco narrativo los que probablemente han sido los dos episodios más extraordinarios de su vida. El primero, cuando los médicos le dijeron a su madre que su hijo era "deficiente", "no mucho mejor que un vegetal". Que nunca hablaría, leería ni escribiría. Que ahí dentro no había "nadie". Y que lo mejor sería internarlo de por vida. Gracias a que su madre se negó a creerles llegó el segundo, cuando, a los treinta y siete años, Cambridge telefoneó a aquel mismo niño para ofrecerle la titularidad de la Cátedra de Sociología de la Educación.
¿Se lo pueden creer? En 2023 Arday se había convertido en el profesor negro más joven de los ocho siglos de historia de Cambridge, como se encargó de enfatizar la propia universidad. Hilary Cremin, directora de la Facultad de Educación, lo recibió ante las cámaras de la BBC con los mayores elogios posibles: "Tenemos muchísima suerte de........
