La tragedia de Neinor para el inmobiliario español
Pues resulta que esta semana se ha anunciado cambio de cromos en el cargo de CEO de Neinor —ratificación, por otra parte, de una situación de hecho: quien mandaba era ya Argemí— y los ecos de lo que está pasando dentro de la compañía resuenan más allá de la sede de la adquirida AEDAS en Paseo de la Castellana, hasta llegar, en sucesivas oleadas, tanto a los juzgados de lo laboral como a una Administración que se pregunta qué rol debe jugar un promotor que deja de ser tal para convertirse en campo de especulación de unos financieros que buscan volverla a hacer, como en otras aventuras pasadas.
Los nuevos dueños de la compañía que dirigiera David Martínez han llegado, en efecto, con la guadaña al hombro y con el único propósito, legítimo por otra parte, de maximizar su inversión. Que está bien, si no fuera porque la vivienda está en el punto de mira, porque estamos hablando de la principal operadora de este país y porque, de una manera palmaria, sus responsables han renunciado explícitamente a solucionar el problema dejando fuera de su particular ecuación la vivienda asequible, ajena, a día de hoy, a cualquier plan estratégico de la firma.
Se trata de apurar la rentabilidad en un negocio en el que está todo inventado. Importa, pues, rotar activos, mejorar precios medios de venta, reducir costes operativos y aquilatar el modelo financiero, algo tensionado en las últimas semanas por el repunte del 'euribor'. Y, en la medida de lo posible, hacerlo con dinero de terceros, empaquetando suelos, subastándolos al mejor postor y haciendo más un trabajo de gestión que de creación de valor a largo plazo. Lo primero, recuperar la inversión, luego Dios dirá. La caja para el que la trabaja.
Dicho esto, como dicen los analistas técnicos, ‘the trend is your friend’, y el hecho de estar en el sector en el que está, con la presión de demanda actual y futura y una escasez de oferta marcada por la ausencia de suelo y la sobre regulación, hará que, al final, todo salga según lo previsto y el muerto al hoyo y el vivo al bollo que hasta puede que los minoritarios que han quedado coleando por ahí se terminen llevando una pedrea en forma de retribución masiva al accionista.
Pero, si la idea era contar con........
