Un éxito y dos fracasos de Trump en Irán
Estados Unidos no planificó bien la guerra de Irán. Es probable que decidiera entrar en ella, en contra de las promesas de Donald Trump, por la presión de Benjamin Netanyahu. Y que, tras la experiencia de Venezuela, el presidente depositara demasiadas esperanzas en que la decapitación del régimen conduciría directamente a su caída o, por lo menos, a su reforma.
Pero Trump es muy astuto. Como no ha declarado cuáles son las razones reales de la guerra ni sus objetivos, puede cantar victoria cuando quiera. Y eso es importante, porque el factor clave de esta guerra es la duración: si es corta, el apoyo de MAGA a su líder se mantendrá intacto, el actual precio del combustible no dañará irremediablemente la economía estadounidense y la global, y los republicanos quizá puedan enfrentar las elecciones de noviembre como si nada hubiera pasado.
La cuestión ahora es si basta con que Trump diga que la guerra ha terminado para que esta termine. Porque en dos semanas y media, una cosa le ha salido muy bien. Pero otras dos van muy mal.
Uno de los objetivos básicos de la guerra era destruir el potencial militar de Irán. Y los ataques combinados de Estados Unidos e Israel lo están consiguiendo. Según el exempleado del........
