Trump ha fracasado también en la guerra y la economía
A estas alturas, conocemos muy bien las medidas que han hecho de Donald Trump un político atractivo para el electorado conservador estadounidense y para la nueva derecha europea. Pero, hace un tiempo, al menos dos de sus promesas resultaban muy seductoras también para los votantes y los espectadores globales moderados. La primera era el compromiso de que no iba a meter a Estados Unidos en costosas e irresolubles guerras en Oriente Medio. La segunda era que iba a gobernar la economía estadounidense con la implacable racionalidad gracias a la que se había convertido en un empresario millonario.
En el ecuador de su segundo y último mandato ya se puede decir que, al menos en estos dos últimos aspectos, ha fracasado por completo. Se trata de dos fracasos profundamente interrelacionados.
Una guerra fallida, menos poder adquisitivo
En primer lugar, está la guerra de Irán. Donald Trump nunca debería haber hecho caso a quienes le insistían en que una campaña de bombardeos rápidos bastaría para derrocar al odioso régimen iraní. Desde que la guerra se complicó, además, su gestión ha sido absurda: en los últimos........
