menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Si no nos gusta la derecha radical, cambiemos de estrategia

1 0
08.09.2026

Quizá usted, como yo, prefiere que la derecha radical no llegue al poder. Eso es relativamente fácil de decir. Lo importante es la pregunta posterior, particularmente acuciante después de que, ayer, Alternativa por Alemania se convirtiera en el partido más votado en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, con un 43,8% de los votos. ¿Cómo lo hacemos?

En los últimos diez años, el ecosistema político ha hecho sobre todo tres cosas. Por un lado, se han articulado fuerzas que se denominan a sí mismas "antifascistas". Estas, en general, no sirven para frenar el fascismo —un nombre poco apropiado para estas formaciones, que son extremas pero no fascistas—, sino que lo alientan y, cuando son de izquierda radical, son igualmente autoritarias. El efecto negativo del "antifascismo" para frenar el "fascismo" es particularmente visible en el caso de Jean-Luc Mélenchon en Francia. Si el año que viene este no pasa a la segunda vuelta de las presidenciales francesas, sino que lo hace un candidato centrista, este puede ganar a Marine Le Pen. Si el duelo final es Mélenchon-Le Pen, ganará Le Pen.

En segundo lugar está la marginación social y cultural de los partidos de derecha radical y sus votantes. En Alemania, durante más de una década, ninguna asociación empresarial o cultural que se preciara invitaba a los miembros de AfD a las reuniones que organizaba. En........

© El Confidencial