Una red. Varios gases
El gas natural que consumimos en nuestras casas, edificios e industrias es de origen fósil. Procede de un yacimiento, desde el que se ha transportado por tubo hasta el lugar de consumo, o bien hasta una planta de licuefacción, donde se ha enfriado hasta -160 ºC, cargado en un barco, transportado por mar, descargado en una planta de regasificación, convertido de nuevo en gas y conducido por una red de gasoductos hasta su punto de destino. En España, importamos el 99,8% de nuestras necesidades. A lo largo de los últimos doce meses, un 60% en forma de gas natural licuado y un 40% directamente a través de gasoducto, procedente de Argelia, Francia y Portugal. Nuestros suministradores de gas natural licuado son, por este orden, Estados Unidos, Rusia, Argelia, Nigeria y Angola. En conjunto, nuestro primer suministrador es Argelia (35%), seguido de Estados Unidos (29%) y Rusia (14%). Por cierto, de acuerdo con las sanciones europeas, Rusia deberá desaparecer de esta nómina el año que viene.
El gas natural supone un 23% de nuestro consumo de energía primaria. Es esencial para la fabricación de hidrógeno y, por tanto, para la industria de refino de petróleo y para la producción de fertilizantes y otros productos químicos. Se utiliza en la generación de energía eléctrica, donde garantiza una producción firme y flexible, y como combustible en procesos industriales donde se requieren altas temperaturas. Los problemas del gas natural son su dependencia del suministro exterior, la volatilidad de precios, como hemos podido comprobar en la crisis de Ucrania y, en menor medida, con la guerra en el golfo Pérsico, y, como todos los hidrocarburos,........
