Entre Ormuz y la petromasculinidad
En una aproximación quizás ingenua, era posible pensar que la transición energética iba, pese a sus dificultades, encontrando una senda por la que progresar. La crisis de Ormuz volvía a demostrar la necesidad de un suministro seguro y asequible de energía. La Unión Europea insiste en la necesidad de preservar la competitividad de nuestra industria. El Panel Internacional de Cambio Climático ha decidido abandonar, por imposible, su escenario más catastrófico y, al tiempo, temperaturas récord en junio nos recuerdan la necesidad de reducir emisiones. Un sistema eléctrico descarbonizado, basado en renovables, almacenamiento y nuclear, con un consumo residual de gas, se dibuja como elemento central de nuestros sistemas energéticos. Queda mucho camino por recorrer, pero la realidad social, económica y tecnológica impone necesariamente su lógica. Es el permanente contraste con la realidad el que permite avanzar sobre bases sólidas.
El problema es que nuestra realidad política en este ámbito parece transcurrir por otros derroteros. El pasado viernes, 26 de junio, se celebró en la sede del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico un foro de debate titulado Petromasculinidad y cultura fósil: género, identidad y poder en la transición energética. Si alguien tiene curiosidad y paciencia, en el canal de YouTube del Ministerio puede verse una retransmisión completa del evento. El acto estaba también organizado por el Proyecto de Investigación, Desarrollo e Innovación (I D I) Cultura (post)fósil: imaginarios socioculturales, calentamiento global y transición energética, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y por la Unión Europea (Next........
