Un influencer sin influencia
En política internacional hay que tener buena cabeza, pero sobre todo buen estómago. Si no eres uno de los dos países más poderosos del mundo, te tienes que tragar de todo para poder proteger a tu país. Yo misma ayudé a hacer mil cosas que hubiese preferido no hacer cuando me ocupaba de Oriente Medio en el gabinete del Comisario europeo de Exteriores: negociar un acuerdo de asociación con Bashar Assad, soportar la locura de Gadafi para acercarlo a Europa, cooperar con el ministro de exteriores iraní, ayudar a Arafat manteniendo la Autoridad Palestina, tratar a Mubarak como si fuese un sabio hombre de estado, etc. Si no estás dispuesto a hacerlo, es mejor que te vayas, porque lo único que cuenta es el interés de la población a la que representas.
La guerra de Irán es una guerra iniciada por un presidente estadounidense caprichoso, corrupto, errático y desbocado que ha sido empujado a ella por un primer ministro israelí oportunista e inmoral. Hace al mundo todavía más inseguro y va a tener unas repercusiones económicas terribles. Es de cajón que los europeos no podemos apoyar esa guerra. Pero tras dos décadas perdiendo músculo económico y muchas negándonos a invertir en defensa, no tenemos fuerza para condicionar el conflicto........
