Asimetrías (I)
Se califica a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán como asimétrica, y, al mismo tiempo, se presenta la asimetría como algo excepcional con consecuencias paradójicas (por ejemplo, que gana el que haya sufrido más daños con tal de que sea percibido como el más débil y logre mantenerse en pie). A mi juicio, esta calificación de la guerra y la interpretación de lo que significa la asimetría impide un análisis objetivo del conflicto. Y ello por dos razones: la asimetría es más bien la regla que la excepción; además, raramente la asimetría es única: normalmente son varias y se compensan parcialmente; a veces, incluso, se llegan a cancelar mutuamente.
En la Biblia se encuentra la descripción más famosa de la asimetría aplicada a los conflictos humanos: el joven israelita David logró derrotar al gigante Goliat mediante una pedrada certera lanzada con su honda, asegurando así la victoria sobre los filisteos. Pero conviene tener al mismo tiempo presente la historia de Sansón y Dalila: el forzudo Sansón ocultaba un secreto, que su amante Dalila descubrió. En realidad, Sansón adolecía de dos debilidades: que alguien descubriera que su fuerza radicaba en el pelo; y que tuviera un corazón vulnerable al amor de Dalila. Si leemos ambas historias conjuntamente, la conclusión es que el débil gana al fuerte porque resulta no ser tan fuerte como parecía, al esconder una debilidad que el enemigo descubre y sabe explotar. En la historia de David y Goliat, la debilidad oculta bien podría haber sido el hiperliderazgo de los filisteos, haciéndoles incapaces de sustituir a su adalid y sobreponerse a su pérdida.
La disparidad de fuerzas en términos estrictamente militares entre Estados Unidos e Israel, por una parte, e Irán, por otra, no podía ser más apabullante. La asimetría era y es máxima, y la campaña de bombardeos de las primeras semanas contra objetivos militares y dirigentes políticos iraníes fue un éxito desde el punto de vista de los atacantes: desmantelamiento de la aviación y armadas iraníes, destrucción de multitud de instalaciones militares, eliminación de los principales dirigentes iraníes, empezando por su líder supremo.
Si la guerra se limitara al enfrentamiento entre ejércitos, con razón pudo el presidente Trump proclamar a las dos semanas que habían conseguido una victoria indiscutible. Pero al entrar en juego otros muchos factores, es preciso analizar de qué parte caían las respectivas debilidades y si estas se habían incrementado o no inmediatamente antes y desde el inicio de la guerra. En otras palabras, dónde radicaban las demás asimetrías, cómo las percibía la parte enemiga y cómo las gestionaba quien las padecía. Se disciernen así asimetrías........
