Vox en los gobiernos, la última prueba de estrés para el sistema
En una ocasión, hace ya unos años, Santiago Abascal me confesó que había observado la evolución de los liderazgos de Pablo Iglesias y Albert Rivera. Los había observado como ejemplo de lo que no debía hacer: figuras fuertes, crecimientos rápidos, personalismos expansivos, presencia mediática excesiva y finales abruptos. Dicho de otro modo: estableció una estrategia para no ser víctima de su ambición individual, al menos en lo que tenía que ver con la presencia personal. Y dicho mal y pronto, y en lenguaje podemita: el objetivo no sería conquistar el cielo, sino asegurar un suelo. Visto con el tiempo, lo está consiguiendo, porque finalizado el curso político de 2025/2026, uno de los titulares es que Abascal se acaba de sentar en la mesa de los mayores.
Así que ya estaría: el PP y Vox gobiernan juntos en cuatro comunidades autónomas. El tablero se ha equilibrado y es hora de que todas las piezas se recoloquen ante una realidad: al igual que el PSOE sucumbió ante su extrema izquierda, el PP afronta ahora su particular travesía del desierto. Más........
