menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Patrañas de campaña

10 0
previous day

La mejor campaña electoral es la que no existe. Una utopía, claro. Una jornada de reflexión de dos meses. Hilo musical en la radio, columnismo costumbrista en los periódicos y comedias ligeras en la televisión. Un manto de silencio político para que el ciudadano evaluase serenamente la acción del gobierno que ha desarrollado el ejecutivo que aspira a ser reelegido y las alternativas que han propuesto, en el mientras tanto, las fuerzas de la oposición. Un ejercicio retrospectivo para evaluar los hechos ya vividos, los únicos que pueden medirse con certeza. ¿Dónde hay que firmar?

En lugar de eso, hemos de conformarnos con dos meses en los que atiborrarnos de pienso táctico y narrativas construidas sobre el exceso. La hipérbole de la hipérbole, dado que en realidad hace ya tres décadas que vivimos en una campaña continua. Las campañas nacen de la aceptación de que el voto, al menos una buena parte de él no es más que un gesto nacido del instinto primario. Todas las sofisticadas técnicas de marketing electoral parten de la misma premisa: las campañas formalmente van dirigidas al ciudadano, pero en realidad apuntan al primate que habita debajo de su piel.

Guste más, guste menos, sabemos que esto es así. También somos conscientes de que ese mono actúa de forma gregaria e imita el comportamiento de los miembros de su manada. Y que no le gusta ni está cómodo formando parte de un grupo que se sienta y perciba como débil y amenazado. Si se activa el instinto de estar entre perdedores aparece el abatimiento. Una primera derrota que indefectiblemente abre la puerta a........

© El Confidencial