HODIO: ¡consejos vendo, que para mí no tengo!
Dibujar la trazabilidad de la huella del odio y la polarización en las redes. Una nueva aventura para el superhéroe Pedro Sánchez que, paradójicamente, sigue anunciándonos sus cosillas a través de los altavoces prestados por los villanos a los que se ha impuesto como misión perseguir: X, TikTok, Instagram, Facebook. Consejos vendo que para mí no tengo, sería un resumen de lo más ejecutivo para referirnos a esta nueva ambición presidencial.
Uno puede ser bebedor y estar a favor de que no pueda venderse alcohol en las gasolineras, pongamos por caso. O ser fumador y apoyar que la ley prohíba echarse un cigarrillo en la terraza de su bar de cabecera. En casos más extremos, también es posible definirse como feminista quien tiene la costumbre de comprarse las entrepiernas ajenas y tratar a las señoras como ganado con el dinero del contribuyente. Las contradicciones están a la orden del día en todos los ámbitos. Particularmente en el terreno del vicio y la moral. No descubrimos nada. Y quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Por supuesto, nada de esto le quita razón ni las razones al presidente. Es cierto, como él afirma, que las redes emponzoñan el debate público y castigan el hígado de las sociedades democráticas. El anonimato, la no asignación de responsabilidades a las empresas propietarias -como sí sucede en las empresas editoras-, el algoritmo pensado para exacerbar las emociones, entre otras cuestiones, alimentan comportamientos nada ejemplares que no en pocas ocasiones serían delito en el mundo corpóreo. Y dado que........
