Un plan de Barrio Sésamo para resolver la crisis de vivienda
El esperpento del pleno en el Congreso del pasado viernes ya forma parte de la historia de España. Pedro Sánchez sufrió su cuadragésima derrota de esta legislatura, que nunca debía suceder sin tener los apoyos necesarios en el Parlamento para gobernar. Seguí el debate y tuve que dejar de verlo por salud mental, y me surgió la idea de escribir este artículo siguiendo la tradición escolástica de reducción al absurdo, que también utilizaba John Maynard Keynes.
Tanto Pedro Sánchez como el promedio de su Consejo de Ministros tienen 54 años, y somos, me incluyo, de la generación de la EGB y de Barrio Sésamo. El viernes pasado me vino a la memoria Coco y su mítica pedagogía de «lejos, cerca, muy lejos, muy cerca». La economía nació como ciencia hace 2.500 años, pero miles de años antes ya funcionaba el mercado. Bastan alguien que quiera comprar y alguien que quiera vender o intercambiar —durante miles de años los humanos vivieron en una economía de trueque sin dinero—, y solo es necesario ponerse de acuerdo en los precios.
En el siglo XVI, los monjes de mi facultad en Alcalá de Henares ya usaban el concepto de demanda, de oferta y precio de equilibrio de mercado. En 1890, Alfred Marshall, maestro de economía de Keynes en la Universidad de Cambridge, formalizó matemáticamente la demanda, la oferta y el precio de equilibrio que seguimos enseñando en las facultades de economía hoy. Pedro Sánchez pasó por una facultad de economía y es imposible obtener el título sin haber aprobado exámenes con ejercicios de oferta, demanda y precios de equilibrio en primer curso.
España ha registrado un crecimiento de la población de casi 10 millones de personas en los últimos 25 años, principalmente por llegada de inmigración, y eso determina la demanda de vivienda. Entre el año 2000 y 2008, en España se construyeron muchas más viviendas que en el promedio histórico, pero desde 2010 se finalizan menos de la mitad del promedio histórico. La combinación de ambas cosas explica el déficit actual de viviendas, que según el Banco de España ya es de unas 750.000 viviendas.
El precio de equilibrio lo determina la última unidad producida y vendida. En 2025, en España se crearon unos 240.000 hogares y se finalizaron menos de 100.000 viviendas, por lo que el déficit de vivienda aumentó en 150.000. Con presión de demanda y escasez de oferta, los vendedores de vivienda tienen poder de fijación de precios y les basta esperar a que los compradores decidan asumir el precio. Por eso los precios suben. En ninguno de los dos decretos del viernes había ninguna medida para aumentar la........
