Y ahora, también Cataluña amenaza a Sánchez
El PSOE y Sánchez han desarrollado una fuerte dependencia del PSC, cuya funcionalidad en el socialismo ha sido determinante en los momentos más críticos. Pasqual Maragall decidió la pugna entre José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero en el XXXVII Congreso Federal del PSOE de julio del año 2003. El candidato prometió al primer secretario de los socialistas catalanes que apoyaría el nuevo Estatuto que saliese del Parlamento. Zapatero ganó a Bono por solo nueve votos. Ya presidente del Gobierno, el vallisoletano fue reelegido en el XXXVIII Congreso del PSOE en julio de 2008.
No ocurrió lo mismo, pero pudo suceder, cuando en 2012 disputaron la secretaría general del partido Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, ambos lamentablemente fallecidos. El cántabro superó a la catalana por solo 22 votos. El PSC volvió a jugar a fondo, sin lograr imponerse. Pero los socialistas catalanes, regresando por sus fueros, desempeñaron un papel clave para que Sánchez se hiciese de nuevo con la secretaría general del PSOE en las primarias de 2017 tras su obligada renuncia al cargo el 1 de octubre de 2016 ante el Comité Federal del partido.
En el socialismo se produce una asimetría constante: el PSC puede intervenir en los procesos orgánicos del PSOE, pero no a la inversa. Sigue siendo así según los sucesivos protocolos, firmado el último entre Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, y Miquel Iceta, el 17 de marzo de 2017. Los socialistas catalanes vienen prestando a Pedro Sánchez una colaboración imprescindible. Pero el........
