Nueve electroshocks a la derecha liberal
Hay una literatura política que aplica la terapia electroconvulsiva para generar polémica y provocar un debate catártico, depurativo. A menudo es un tratamiento que requiere de una dosificación exacta porque los daños colaterales, por exceso o por defecto, pueden arruinar el propósito curativo que se pretende. En esas reflexiones, creo, se mueve el lector identificado con la derecha liberal tras devorar los nueve ensayos que Armando Zerolo, filósofo y jurista, ha gavillado bajo el título de La derecha desnortada del que cuelga un subtítulo que lo dice casi todo: Una reivindicación liberal frente a la tentación autoritaria.
Los autores, todos en una franja de edad muy central, cultos, con una preparación académica de excelencia, parten de la afirmación básica con la que arranca el último ensayo de los nueve y que firma el coordinador de la obra, Armando Zerolo: "La derecha debería entender que no tiene nada que ver con la extrema derecha". La coincidencia con este aserto permite sin embargo matices de distinta naturaleza, desde los ideológicos hasta los históricos. Es rebatible que la derecha nunca haya tenido norte, como escribe con brillantez José F. Peláez, un periodista con una reconocida capacidad de análisis y especialmente dotado con vigorosa prosa literaria para el columnismo de calidad. Su recorrido está bien argumentado, pero es tan severo que su ensayo no respira. "Tener norte es saber lo que uno defiende, aunque pierda las elecciones. Y saber lo que no hará, aunque las gane", reflexión redonda pero quizá hiperbólica porque la contingencia de la política pide un margen con mayor holgura. Por eso, Javier Redondo, profesor y articulista, centra el tiro al advertir que "el pueblo no salva al pueblo", un principio nuclear del populismo corrosivo que, efectivamente, sirve para una "breve exploración de las derechas dividas" (pero derechas, al fin y al cabo). Dice Redondo, y dice bien, que "la derecha desnortada es........
