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No busquen más, ahí tienen a Sánchez

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16.03.2026

Los resultados de las elecciones en Castilla y León admiten interpretaciones en absoluto unívocas. Una, sin embargo, que no resultaría discutible es que el PSOE de Sánchez, quizá con su campaña electoral centrada en el 'no a la guerra' ha absorbido por completo a la extrema izquierda, sea la de Podemos o la de Sumar. Gracias a ese planteamiento ha incrementado en dos escaños (de 28 a 30) su presencia en las Cortes castellanoleonesas, aunque el Partido Popular con dos escaños más (pasa de 31 a 33) haya aumentado su diferencia en porcentaje y en votos con los socialistas (del 31,43% al 35%) mientras que éstos solo logran incrementar sus papeletas en un punto porcentual (del 30,05% al 30,85%), a pesar de que la participación alcanzó el 65,5% frente al 63,40% de hace cuatro años.

El impacto antibélico se ha superpuesto, además, al hundimiento definitivo del frágil proyecto de Sumar que derribó el pasado 25 de febrero a Yolanda Díaz. La todavía vicepresidenta del Gobierno anunció que no se presentará a las elecciones generales. Al tiempo, todo ese espacio un tanto informe quedaba convulsionado por la irrupción de la figura del independentista Gabriel Rufián y el cuestionado planteamiento ideológico de una figura mediáticamente emergente como la de Emilio Delgado Órgaz, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea de Vallecas y que compartió una controvertida conversación con el diputado de ERC en el acto celebrado en el teatro Galilei de Madrid el pasado 18 de febrero.

"Caída Díaz y en su sitio Abascal, los bloques, su jerarquía interna y sus liderazgos, Feijóo y Sánchez, han quedado claros"

Un tercer factor merece ser subrayado: el candidato del PSOE, Carlos Martínez Mínguez, reunía a priori mejores condiciones de elegibilidad que Miguel Ángel Gallardo en Extremadura y Pilar Alegría en Aragón. Martínez no es un ‘sanchista’ declarado sino más bien discreto y reconocido como un buen alcalde de Soria en donde la lista del PSOE ha sido la más votada con el 32% (el PP, el 29%), obteniendo dos escaños. Mérito adicional del candidato es que en la provincia Soria Ya ha logrado solo mantener un procurador de los tres que obtuvo en 2022.

El diagnóstico de Podemos no es mejor que el de Sumar porque la tracción de Pedro Sánchez desertiza su espacio sin remisión, obligándole a posicionarse no ya de manera más radical sino directamente inverosímil. Por más que Irene Montero sobreactúe o Ione Belarra se desgañite, al sector ultra de la izquierda —que es el suyo— le sigue pareciendo más eficiente dinamitero el presidente del Gobierno. Entre otras razones porque cuando Pablo Iglesias tuvo la oportunidad de manejar el Gobierno desde la vicepresidencia además de dar la espantada, tuvo la ocurrencia de señalar como legataria a la defenestrada Yolanda Díaz. La eufemística ‘izquierda de la izquierda del PSOE’ no tiene que seguir buscando líder: ahí está Sánchez con toda la parafernalia que acompaña a un mesías de la ‘nueva’ izquierda que dejó de militar en la socialdemocracia hace ya veinte años y cuya referencia histórica en nuestro país es José Luis Rodríguez Zapatero (y de forma más mediata, Largo Caballero) y en modo alguno Felipe González o cualquier otro dirigente de la generación ‘caoba’.

A la vista de lo sucedido en Castilla y León, con la variable que introduce el hecho de que tres partidos regionales (Unión del Pueblo Leonés, Soria Ya y Por Ávila) dispongan de hasta cinco procuradores de un total de 82, la estrategia del PSOE ante las elecciones generales cumple el primero de sus requisitos: liquidar a su izquierda, de la que se ha valido desde 2018 hasta el día de hoy. Y no lo hace para ganar en 2027 (la proyección de las secuencias electorales de Extremadura, Aragón y Castilla y León no permiten semejante aspiración) sino para mantener un suelo parlamentario que le permita el liderazgo de una oposición sin cuartel al previsible gobierno que formarían el PP y Vox. Porque es de suponer que Santiago Abascal ha podido comprobar ya sin duda que el 20% del voto se le resiste en la comunidad más conservadora de España y que las posibilidades de romper la hegemonía del PP en el sector de la derecha están fuera del alcance de Vox. Por eso, el paso previo a la campaña electoral de Andalucía no puede ser otro que investir a María Guardiola en Mérida y a Jorge Azcón en Zaragoza y establecer las condiciones idóneas para el cambio de ciclo en las generales. La distancia entre bloques aumenta y cristalizará en 2027. Feijóo y Sánchez, dos hombres y dos destinos. Caída Díaz y en su sitio Abascal, los bloques, su jerarquía interna y sus liderazgos han quedado claros.


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