A la caza y captura del fiscal Luzón
El fiscal del caso Mascarillas es Alejandro Luzón, desde 2017 fiscal de Sala y jefe de la Fiscalía Especial de Anticorrupción y Criminalidad Organizada a la que ha correspondido ejercer la acción penal contra Víctor de Aldama, José Luis Ábalos y Koldo García Izaguirre. En sus ya más de ocho años en esa responsabilidad, Luzón, hijo y hermano de fiscales, ha intervenido acusando a corruptos y criminales de distinto sesgo ideológico y pertenencia política, lo que le ha reportado el respeto generalizado y el reconocimiento a su capacidad técnica, a su profesionalidad y, sobre todo, a su independencia.
Pero Alejandro Luzón está ya recibiendo avisos sobre el ‘malestar’ que causan en la Moncloa sus interrogatorios y, en general, sus decisiones procesales en la causa de las Mascarillas ("diversos miembros del Ejecutivo y del PSOE molestos por la actuación de la fiscalía") , y ataques directos y zafios de la prensa que subsiste con la asistencia del régimen y que le tildan de "vergüenza de la fiscalía española" y excitan los ya bajos instintos sectarios de la fiscal general del Estado, Teresa Peramato. Emplean reproches de este tenor: "Le han dejado echar estiércol a paladas como si en vez del Tribunal Supremo estuviera en la barra de un bar de cervezas".
La fiscalía general del Estado ha sido una de las primeras instituciones (y tiene relevancia constitucional) con la que Pedro Sánchez se blindó. Lo hizo con Dolores Delgado que fragmentó el Ministerio Fiscal con fiscalías especiales al frente de las que puso a fiscales de Sala de su confianza; siguió esa labor........
