Sánchez, el rey Midas de la corrupción
Qué tendrá Pedro Sánchez para que todo el que está a su lado se decida a cometer delitos sin que él les haya ordenado nada. Parece cosa de conjuros políticos o maleficios, pobre presidente… Ha vuelto a pasar en Extremadura lo mismo que ya ocurrió con el fiscal general del Estado y con su 'número dos' en el PSOE y en el Gobierno. Ni a Gallardo, ni a García Ortiz ni a Ábalos les toleró, les autorizó y, mucho menos, les mandó que se saltaran las leyes y, sin embargo, todos ellos lo hicieron. Por supuesto, tampoco sabía nada.
La sentencia que condena a su hermano, por haberse beneficiado de una plaza amañada en la Diputación de Badajoz, es la que con más claridad relata ese influjo perverso que ejerce el presidente Sánchez sobre su entorno más inmediato. En las conclusiones probatorias de la sentencia, prolija y erudita, se deja claro que existen "múltiples indicios acreditados" para concluir que "ninguno de los acusados era ajeno al plan delictivo ideado por las más altas instancias de la Diputación de Badajoz". Es más, todos ellos "actuaron de consuno, en connivencia, en ejecución de un plan preconcebido, con unidad de acción, para pergeñar los actos arbitrarios ya expuestos con el designio de favorecer a don David Sánchez Pérez-Castejón".
Esto es curioso: un número importante de personas decide infringir la ley, pero no para beneficiarse ellos, sino para beneficiar a una persona a la que, con seguridad, ni siquiera conocían. ¿Por qué lo hacen, entonces? El tribunal que ha dictado la sentencia también se lo plantea, obviamente, pero no le presta........
