Cuida tus espaldas, Zapatero
El augur, como en los tiempos de la Antigua Roma, se acercaría uno de estos días al oído de Zapatero para alertarle de sus peligros: "Cuídate de tus espaldas, presidente, que el escándalo no ha terminado; cuídate de tu sombra, que también ella te puede delatar'. Se puede comprender bien el silencio del expresidente socialista porque en los asuntos jurídicos muchas veces se impone la prudencia de la buena política, por ejemplo, cuando se aconseja no iniciar ninguna estrategia, ni un solo paso sin conocer cuál será el siguiente. Los mejores abogados aconsejan algo parecido a sus clientes; quieren conocer la verdad con todo detalle para poder organizar la mejor defensa posible. Culpable o inocente, pero la verdad, sin que exista ninguna posibilidad de que en medio de un alegato al abogado defensor se le quede cara de bobo con el conocimiento de hechos que desconocía.
En el caso de Rodríguez Zapatero, lo que debe resultarle más difícil a los encargados de su defensa es determinar dónde empieza la verdad y dónde la fabulación. Cuando hace unos días compareció ante el juez Calama, quizá muchos habrán apreciado que no parecía consciente de dónde está sentado, en una entrevista de radio, en un mitin o en una conferencia. Por lo que se transmite desde su entorno más cercano de amigos y conocidos, la gran sorpresa que se han llevado muchos de ellos, lo que les provoca mayor estupefacción, es la enorme firmeza con la que les ha negado algunas cuestiones que, al poco, se han podido demostrar. Cuándo dice la........
