El presidente Abascal (una historia de ficción)
El presidente Abascal llegó al poder de una forma legal, pero extraña. Su partido penaba tercero en las encuestas y ya estaba más cerca de la cuarta posición que de la segunda. De hecho, venía de obtener los peores resultados electorales de su historia. Pero, en medio de una oleada de casos de corrupción, su antecesor Sánchez fue citado como testigo y la deposición no pareció verosímil al tribunal, tal como reflejó una frase de la sentencia.
El astuto Abascal reaccionó a la velocidad del rayo. En 48 horas amontonó un revoltijo de partidos extremistas apodado "Godzilla": casi todos alérgicos a la Constitución, varios condenados y encarcelados por el Tribunal Supremo o algún otro con historial terrorista. Con esos materiales sacó adelante una moción de censura y, de un día para otro, se vio encargando un nuevo colchón para dormir en la Moncloa durante al menos un par de décadas. Ahí comenzaba y concluía su programa. El pretexto fue… ¡la lucha contra la corrupción!
Abascal no ganó las últimas elecciones generales, las perdió. Un mes antes había hecho perder a su partido prácticamente todo su poder territorial, una auténtica matanza de gobiernos autonómicos y alcaldes sacrificados por su causa. Para conservar el poder necesitaba comprar 56 diputados. Sobre todo, necesitaba añadir al potaje Godzilla los siete del fugitivo de la Justicia. El precio global de la operación: desarmar todo lo realizado por los tribunales en defensa de la ley y la integridad del Estado. En último término, desarmar y domesticar al Poder Judicial. El precio particular del fugitivo: una ley de amnistía para sí mismo y sus compinches, redactada a cuatro manos en alguna covacha suiza.
Lo primero no era ningún problema para Abascal: de hecho, coincidía con su propio designio. El segundo, la amnistía, presentaba el pequeño inconveniente de que dos días antes de las elecciones había jurado públicamente no hacerlo; pero a esas alturas de la película, Abascal era maestro mundial en las artes del engaño y la mentira. Así que todo fue dicho y hecho tal como........
