Agotados por el conflicto, llega al fin la temporada de resultados
Las cotizaciones de las empresas tienden a responder a sus ganancias realizadas. Si éstas suben, también suele hacerlo en Bolsa el valor de las compañías. Al menos, en el plazo.
En lo concreto, si el conflicto en Irán no se prolonga mucho más, como parece, veremos cómo el ciclo económico se extiende y el empleo sigue aguantando. La gran incógnita es la inflación que puede traer sorpresas negativas en forma de subidas que encarezcan los costes de consumidores (familias) y empresas, así como un bloqueo, como mínimo, de las potenciales bajadas de tipos de interés de los bancos centrales.
Se espera que el crecimiento de los beneficios sea especialmente sólido en Estados Unidos y en los mercados emergentes, impulsado por las empresas tecnológicas. Se prevé que los beneficios del S&P 500 crezcan un 12% y que los beneficios de las empresas de tecnología de la información incluidas en el índice aumenten hasta un 44% interanual. Para Europa, Goldman Sachs cree que los beneficios de las compañías del índice STOXX Europe 600 crecerán un 11% y para los de los mercados emergentes un 23%. Un sólido balance que, de cumplirse, debería impulsar las Bolsas a poco que las tensiones en Oriente Medio no se incrementen.
Conoceremos estos días la evolución de los resultados de grandes bancos estadounidenses como JPMorgan Chase y Morgan Stanley, empresas que darán el pistoletazo de salida a la temporada de resultados junto a Goldman Sachs (publicó ayer y muy favorable aunque el precio de la acción no reaccionó bien y hubo toma de beneficios). La bonanza del sector bancario es un buen indicador de la economía americana y los inversores prestarán especial atención a los márgenes, las tendencias crediticias y las provisiones.
La empresa tecnológica neerlandesa ASML, que fabrica equipos utilizados en la producción de chips de inteligencia artificial (IA), y Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) también tienen previsto publicar sus resultados esta semana. Ambas son fundamentales para medir la temperatura del fenómeno de la IA.
Conclusión favorable (siempre que la guerra y el coste de la energía lo permitan).
Esta vez, y dado que el efecto de la guerra en la confianza (consumidores y empresarios) no ha tenido tiempo de deteriorarla en exceso en el mes de marzo, parece que seguirán las mejoras de resultados a las que ya asistimos a final del pasado año, lo que debería de servir de apoyo a las Bolsas.
Ello explica, en parte, el hecho de que el sentimiento de los inversores haya comenzado a estabilizarse, descontando que el choque bélico podría encaminarse a su desenlace, y sale de la zona de «miedo extremo» como muestra el índice «Fear and Greed» de la CNN :
Fuente: CNN Fear & Greed Index.
Es necesario que a medida que avance la temporada de resultados trimestrales, los inversores presten cada vez más atención a los fundamentales específicos de las empresas, asentando bien la diversificación de su cartera y buscando oportunidades en valores/sectores/zonas geográficas que puedan demostrar resiliencia y solidez en los beneficios a pesar de la continua incertidumbre por el conflicto.
Los datos sobre la inflación (dominada por las dinámicas energéticas) y las expectativas en torno a los tipos de interés se mantendrán como factores clave, junto con la evolución del precio del petróleo y cualquier cambio en las tensiones geopolíticas. Los participantes en el mercado también estarán atentos a la amplitud del mercado y a la rotación sectorial para confirmar si el repunte que vivimos la pasada semana se mantiene.
Las próximas semanas se intensificarán las publicaciones
En las próximas semanas, los inversores seguirán de cerca los resultados empresariales en busca de indicios de resistencia de los márgenes, crecimiento de los ingresos y previsiones de futuro, en un contexto macroeconómico que sigue siendo incierto.
Aunque la volatilidad ha disminuido, los mercados continúan siendo sensibles a las noticias macroeconómicas y al riesgo geopolítico. De ahí que sea conveniente recordar de nuevo que, a pesar de la incertidumbre a corto plazo, mantener un enfoque de inversión de diversificación y a largo plazo sigue siendo la estrategia más eficaz para las inversiones en renta variable. En un mundo en el que la complejidad se comercializa como sofisticación y la escalabilidad se considera a menudo como una fortaleza, creo que la simplicidad y la disciplina en la gestión de las inversiones cobran especial valor.
No olviden que cuando no se persiguen las tendencias ni se intenta complacer a la mayoría, se pueden tomar decisiones que otros no pueden o no quieren tomar, y beneficiar así al bien superior en la gestión de patrimonios: la rentabilidad ajustada a riesgo para cada inversor.
*Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital AF AV
