No hace falta ganar el Mundial: en inversión quedar segundo es un éxito
Una de las imágenes más icónicas de lo que llevamos de 2026 es la que nos ofrecía Lionel Messi, capitán de la selección argentina, llorando tras obtener el segundo puesto en el Mundial de Fútbol.
Confieso que nunca he terminado de entender por qué quedar primero es tan importante. O, mejor dicho, por qué los que quedan segundos (o incluso terceros) no disfrutan de una gloria si no igual, al menos similar.
Tiene mucho mérito llegar hasta una final. No es fruto de un golpe de suerte. Requiere de esfuerzo, constancia en los resultados. Es necesario haber ganado varios partidos, superado distintas rondas de clasificación. Pero una vez llega la final, todo eso da lo mismo: los laureles sólo son para el primero. El segundo obtiene una medalla, sí… pero nada........
