La huella del Papa: radiografía de un aplauso interminable
El retablo de Maese Pedro -marionetas con música de Falla para ilustrar la desvergüenza- está a punto de reventar por exceso de aforo. Ya no cabe una figura más en el ático, las calles, las entrecalles y la base.
Pero la huella de León XIV a su paso por el parvulario de la política nacional nos distrae del desbarajuste. Ahora estamos en los aspavientos del independentismo durante el tramo catalán de la visita a España.
Los abanderados de la estelada echan de menos un Papa para ellos solos. Y en los cálculos de Míriam Nogueras no rentó tanto su apropiación indebida de las santas manos de Robert Prevost en el Congreso de los Diputados. Quién iba a pensar que utilizaría el catalán precisamente para pedir a Cataluña que sea "constructora de la unidad". Vaya por Dios.
El jefe de la Iglesia católica vino a dejar huella. La de su paso por la........
