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Apuntes de un emigrado argentino en la España peronista

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06.03.2026

Los cientos de asesores que hay en la Moncloa no son tontos ni iletrados. Varios de ellos —me consta— tienen muchas lecturas en sus alforjas, y seguramente más de uno ha estudiado la historia de mi país. Para copiarla, para el desasosiego y preocupación de los españoles.

En 1946, Juan Domingo Perón llegó al poder en la Argentina, tras el golpe militar de 1943 protagonizado por él mismo y su grupo de coroneles nacionalistas. El punto culminante de su ascenso fue el 17 de octubre de 1945, cuando el pueblo de los "descamisados" salió a las calles para exigir su liberación de la cárcel, donde lo habían encerrado sus propios compañeros de armas ya enfrentados en facciones, pero, básicamente, los mismos que habían compartido con él el poder surgido de aquel golpe.

En 1946, Perón se presentó por primera vez a unas elecciones nacionales con una fórmula algo extravagante: su compañero de candidatura era -para simplificar- un conservador. Se impusieron con una victoria clara, aunque lejos de los mitos posteriores de un triunfo arrollador, frente a una amplia coalición –también simplificando- de partidos socialdemócratas.

Durante semanas Buenos Aires estuvo empapelada con un lema que dominaba los medios y la conversación pública:........

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