¿Cómo consiguieron que a las mujeres les gustara el fútbol?
Después de conseguir que las mujeres se pusieran a fumar, el gran logro de la industria publicitaria ha sido que les gustara el fútbol. La publicidad sólo trae cosas buenas. Fue Edward Bernays el que en los años 20 del pasado siglo dobló la clientela de los estancos, diciéndoles a las mujeres que fumar las haría libres. Asociar el cáncer de pulmón con la libertad fue mucho asociar. Cien años después, vemos que numerosas chicas jóvenes viven el Mundial de la selección española con la camiseta reglamentaria, la puntualidad obligada ante el televisor y un bello fanatismo conjuntado. Cuando no hay Mundial, hacen tiempo poniéndose la camiseta del Real Madrid o del Atleti. Si fumar probaba que eras independiente, ¿qué prueba el fútbol?
Indago. La memoria me trae esta frase de una amiga hacia el año 2006: "Qué suerte tengo de que a mi novio no le guste el fútbol". Entonces el fútbol era la cruz de los noviazgos, incluso una red flag para algunas mujeres. El novio veía fútbol, y eso significaba separación, amigotes, resacas. Para muchas chicas, la única competencia que tenían era un Barça-Real Madrid, ni ex novias ni nada. Sólo la Champions era más guapa que ellas.
Normal que el fútbol se odiara.
En mi pesquisa, un amigo futbolero me señala que no había mujeres viendo el Mundial del 86 o del 94; es decir, que no puedes encontrar ahora a una señora que te hable de esos eventos deportivos, con un regate en la memoria o la nostalgia perenne de un penalti fallado. Todo apunta, entonces, a que algo pasó alrededor del año 2010.
No había mujeres........
