España va bien…, pero podría ir mucho mejor (Carta abierta a nuestros políticos)
Tenemos la fortuna de residir en un país cuyas condiciones de vida están entre las más favorables del planeta. Disponemos de un amplio territorio bastante diversificado, con un clima agradable. Es cierto que en una parte importante del mismo las condiciones no son favorables para la agricultura, pero es este un problema que nos afectó más en el pasado que actualmente gracias a la extensión del regadío (25% del total, produce el 60%) y que podrá ampliarse si disfrutamos de energía barata. Disponemos de un patrimonio cultural relevante, de una buena red de carreteras y del sistema de ferrocarril de alta velocidad más extenso de Europa, aunque ambos parecen requerir un mejor mantenimiento. Tenemos un sistema de enseñanza de un nivel razonable, con acceso universal. Nuestras universidades proporcionan un buen grado de conocimientos, aunque no figuran en puestos elevados de excelencia internacional por falta de recursos para I&D. No obstante, recibimos anualmente unos 220.000 estudiantes extranjeros; casi la mitad que Alemania, pero el doble que Italia. Disfrutamos también de un sistema de atención médica universal de buen nivel. Con todo ello, no es casual que nuestra esperanza de vida, que se aproxima ya a los 84 años al nacer, sea la segunda del mundo, después de Japón; y que nos visiten anualmente cerca de 100 millones de personas, en gran parte turistas.
Venimos de una guerra civil que devastó el país, aunque de eso hace ya 87 años, seguida de una larga dictadura que nos aisló del mundo occidental. No obstante, a partir de 1958, con el Plan de Desarrollo que inició la liberalización de nuestra economía, y sobre todo de la entrada en la Comunidad Económica Europea en enero de 1986, hemos seguido la senda de la recuperación. Lo hicimos a buen ritmo hasta finales del Siglo XX, en que ya habíamos superado el PIB medio per cápita de la Unión Europea. No obstante, en el primer cuarto del Siglo XXI, y especialmente a partir de la crisis financiera de 2008, la UE ha ido perdiendo productividad en relación con otros países, en especial con China y EE.UU., 11 puntos en este caso (Informe Draghi), y España, a su vez, otros 5 en relación con la media de la UE. Tenemos como referencia el caso de Israel, que hace 25 años tenía una renta per cápita similar a la nuestra y que hoy iguala a la alemana (54.000 €/año), 1,59 veces la nuestra (34.000 €/año). Está también el ejemplo asombroso de China, que en los últimos 40 años ha pasado del subdesarrollo severo a disputar a los EE.UU. la supremacía mundial en todas las áreas de la economía y el conocimiento.
¿Cuáles son, entonces, los síntomas y las causas?
Tenemos un paro estructural muy elevado (10%) que ningún gobierno ha conseguido resolver, y que se manifiesta especialmente entre los jóvenes (23%). En un momento en que la macroeconomía va bien, hemos conseguido reducirlo a esos niveles, pero como contrapartida hemos más que duplicado el absentismo laboral, desde el 3,5% al entorno del 7,5% en 2025, por una mala gestión, creando un serio problema de carácter económico para la Seguridad Social (17.000 millones €) y, más grave aún, de productividad, para nuestra economía. En los últimos 40 años hemos disminuido notablemente el porcentaje de empleo en la industria en relación con el........
