Democracia, el terreno incómodo
Pico y Placa Medellín
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Por Juliana Velásquez Rodríguez* - opinion@elcolombiano.com.co
Hay momentos en los que un país no cambia de golpe, pero empieza a sentirse distinto.
No hay estruendo. No hay un punto exacto que marque el quiebre. Es más sutil. Más difícil de nombrar. Pero se instala: en el tono de las conversaciones, en la desconfianza que se vuelve cotidiana, en la sensación de que lo que antes era evidente, las reglas, los límites, el respeto, empieza a volverse negociable.
Las tensiones institucionales, la polarización y la desconfianza dejaron de ser episodios aislados para convertirse en una atmósfera. Y en medio de esa atmósfera hay una pregunta que no podemos seguir evadiendo:
¿cómo estamos cuidando la democracia?
Porque la democracia no se rompe de un día para otro.
Se erosiona en el lenguaje, cuando dejamos de argumentar para empezar a descalificar.
Se erosiona en las instituciones, cuando se cuestionan no para mejorarlas, sino para debilitarlas.
Se erosiona cuando empezamos a justificar lo injustificable porque coincide con nuestras convicciones.
Y se........
