Se acabó la novela de Gustavo Petro
Pico y Placa Medellín
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Por Juan Esteban García Blanquicett - @juangarciaeb
Hay presidentes que gobiernan con decretos y otros que gobiernan con obras. Gustavo Petro quiso gobernar con una novela. Nunca pareció cómodo en el papel elemental de un presidente: administrar el Estado y resolver problemas concretos. Siempre se vio mejor como protagonista de una historia épica, donde aparecía como intérprete final de las heridas de Colombia. Durante años logró que muchos confundieran su retórica con profundidad, sus metáforas con programa de gobierno y sus obsesiones ideológicas con una supuesta voluntad popular. Pero toda ficción choca con la realidad. Y la realidad fue menos luminosa que su relato. Petro llegó al poder convencido de que encarnaba una ruptura histórica, no una alternancia democrática. No quiso ser solo presidente: quiso ser símbolo y ajuste de cuentas. Por eso su gobierno se llenó de Bolívar,........
