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Otra vez Andrés: incapacidad moral permanente

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29.06.2026

Antes de saber quién gana las elecciones y salga quién salga, voy a ocuparme una vez más del asunto de la vacancia presidencial por “incapacidad moral o física permanente” (art. 113 de la Constitución peruana). Es un problema jurídico algo complicado incluso para los estudiantes de derecho, pero es un problema jurídico y eso es lo primero que deberíamos aceptar todos y tenerlo en cuenta. La primera razón por la que hay que insistir en este tema es su importancia para el Perú de hoy y el peligro de su falta de esclarecimiento, tarea a la que ha renunciado no solo el llamado a hacerlo constitucionalmente, el TC, sino los abogados y juristas especializados.

 Y una segunda razón es el artículo de Domingo García Belaunde, renombrado constitucionalista peruano,  que se ocupa del tema en el diario “Perú XXI” pero no lo aclara   y, a mi manera de ver, cae en lo mismo que todos los que opinan al respecto (excepto Samuel Abad Yupanqui en entrevista televisiva): la indeterminación, la ambigüedad, o sea que también lo deja sin resolver. La papa caliente es la palabra “moral” porque ésta es la que debería quedar completamente clara en el contexto del artículo constitucional respectivo y su discusión.   Pero no se oye padre.

Por eso es que para la mayoría -de manera tácita no declarada-  no hay necesidad de aclaración, es decir, de interpretación de dicha palabra y por eso ni siquiera intentan hacerlo. A pesar que la palabra “moral” plantea un problema que no es chancay de a medio, en tanto aparece en un artículo constitucional de una constitución republicana y democrática donde se supone que, por ser republicana, es decir laica, la moral religiosa o eclesiástica tiene que estar bien separada de los asuntos jurídico estatales y no debe  intervenir, porque esa intervención sería flagrantemente inconstitucional.

Ocurre que aplican implícitamente la mal llamada “interpretación literal”. Solo que la interpretación literal no es, en sentido estricto, una interpretación (aunque así se le llame)  es decir, creación de sentido, sino una simple lectura ad litteram, al pie de la letra, lo cual en este caso es por lo menos curioso. Y en tanto creen ingenua o maliciosamente que aquí no se requiere interpretación, dan por sentado que todos le damos........

© El Búho