Protección con participación
Aunque no es lo más común, a veces me sorprende la claridad con la que mi hija de ocho años desarma los argumentos. A su edad, llega a conclusiones que a mí me habría tomado años entender o que, sencillamente, en la Cuba de mi infancia no se me permitiría cuestionar. Ella no vive la misma niñez que viví yo; habita un mundo más interconectado, más consciente y por ende, su capacidad de análisis nos desafía constantemente a nosotros, sus padres.
Esa sorpresa que sentimos ante el razonamiento de nuestros hijos es, precisamente, la razón de una novedosa normativa cubana.
La aprobación del nuevo Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes en Cuba no es solo un ajuste legislativo, representa un cambio de paradigma social. Durante décadas, la visión tradicional tendió a ver a los menores de edad como objetos de cuidado, seres pasivos que debían esperar a la mayoría de edad para tener una voz vinculante. Hoy, ese concepto queda relegado para dar paso a........
