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La “Eurodeuda”, nuevo filón para inflar las cargas financieras

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26.04.2026

La “Eurodeuda”, nuevo filón para inflar las cargas financieras

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El debate sobre la preocupante deuda pública acumulada por los Estados ha eclipsado otro fenómeno reciente, semioculto y singular: el acelerado aumento de la deuda “supranacional” en la Unión Europea (UE). Ambos endeudamientos se solapan y retroalimentan en tiempos de frenética búsqueda de recursos financieros por parte de los miembros de la Unión Europea. Las necesidades crecen como enanos en un circo geopolítico complejo y la posibilidad de proseguir la senda convencional para cubrirlas ha llegado a su límite. La “Eurodeuda”, o deuda mancomunada, desapercibida para muchos contribuyentes, ha llegado en tiempo récord desde la nada hasta 800.000 millones de euros y toma velocidad de crucero.

La deuda viva de la Unión Europea roza esta primavera los 800.000 millones de euros tras las recientes emisiones de abril. En concreto, como informó este diario el pasado domingo, la Comisión Europea captó 9.000 millones de euros en una reciente emisión de bonos a tres y veinte años destinados a financiar el fondo de recuperación pospandemia, las ayudas a Ucrania e inversiones comprometidas en Defensa para la Unión Europea.

Se trata de la cuarta emisión común (o mancomunada) de la UE en lo que va de año, un movimiento reiterado que confirma el creciente protagonismo de Bruselas en la política económica en detrimento de los países, ya rebasados ampliamente los límites de endeudamiento fijados para los Estados miembros. “Estos fondos se utilizarán para apoyar las prioridades políticas de la UE, incluyendo el apoyo a una Europa más fuerte, competitiva y resiliente, el apoyo a Ucrania e inversiones cruciales en la defensa europea”, apuntó la Comisión en un comunicado. A las presiones de carácter militar (el ejecutivo comunitario ya ha creado el instrumento SAFE, para préstamos destinados a compras conjuntas en materia de Defensa), se unen otros desafíos como el envejecimiento de la población (en todas partes cuecen habas), la transición energética o la digitalización. Cada reto exige dinero y los métodos tradicionales de endeudamiento en el viejo continente ya muestran las costuras.

Se trata de una evolución discreta y silenciosa, pero constante, una vez dinamitadas las hasta hace poco intocables reglas fiscales. En solo cinco años, la UE ha pasado de no arrastrar prácticamente ninguna deuda colectiva a convertirse en un emisor supranacional de primera línea. Hay un antes y un después de la pandemia, que ha actuado como una esclusa que permite elevar el nivel de endeudamiento con modalidades inéditas en la larga historia de la construcción europea y a las puertas de cumplirse setenta años del Tratado de Roma: un acontecimiento macroeconómico que se ha impuesto a la chita callando.

Escribe Raymond Torres, Director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, que “la unión financiera, un proyecto que llevaba lustros encallado en los meandros bruselenses,........

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