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La Abadía y sus siete pueblas (IV)

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05.07.2026

La Abadía y sus siete pueblas (IV)

Desde la abadía de Santa María Real de Párraces hasta Marugán

Algunas fachadas de Sangarcía conservan ecos de su pasado intacto.

La Abadía y sus siete pueblas (III)

La Abadía y sus siete pueblas (II)

La Abadía y sus siete pueblas (I)

Marugán se asienta a unos 957 metros de altitud sobre el nivel del mar en un solar plano, circundado por su término municipal formado por una extensa penillanura de tierras de arcilla y arena, donde predomina el cultivo de cereal, salpicada de masas de pinares centenarios que han moldeado su topografía facilitando una rica actividad de silvicultura y ocio.

Todo ello generosamente humedecido por las corrientes subterráneas de su subsuelo que han facilitado la perforación de pozos y creación de fuentes, a la vez que dan origen a afloraciones en forma de manantiales en distintas partes del territorio que, sumado a la corriente fluvial del arroyo Santa Cecilia, forman una vega repleta de choperas y fresnedas A esta generosa riqueza acuífera, debemos sumar el lago artificial creado en la zona de las Siete Fuentes para la práctica de la pesca deportiva.

Marugán se ubica entre las poblaciones de Sangarcía al norte, Bercial al oeste, y Lastras del Pozo al sureste, a escasos 37 km al suroeste de la capital provincial.

En la actualidad, tiene un censo poblacional de unos 775 habitantes permanentes, cuyo gentilicio es maruganeses. Históricamente, los moradores de Marugán han venido dedicándose a la actividad agropecuaria, agricultura de secano con huerta y ganadería de trabajo y despensa. A ello debemos sumar los diferentes trabajos y funciones que ofertaba la Abadía asociada a la Mesta, para su extensa cabaña de merinas a lo largo de su dilatada existencia de unos cinco siglos.

Desde el 18 de marzo de 1613, que la abadía los arrendó sus tierras como censo perpetuo a los vecinos de las pueblas (antiguos propietarios) que venían explotándolo de antiguo, estos pasaron a ser colonos-arrendatarios de los monjes jerónimos de El Escorial, a quienes los vecinos pagaban una renta fija que incluía los diezmos, primicias y el famoso censo perpetuo solo por el derecho a habitar el lugar y usar sus recursos.

La puebla de Marugán contaba en su término municipal con zonas de reserva llamadas “Privilegios de Pastos”, para el ganado lanar que transitaba hacia la Sierra de Guadarrama en otoño y viceversa en........

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