España en la cuerda floja: las alianzas que nos debilitan
España en la cuerda floja: las alianzas que nos debilitan
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Decía Lord Palmerston que las naciones no tienen amigos permanentes, sino intereses permanentes. Sin embargo, hay decisiones políticas que se presentan envueltas en palabras grandilocuentes como “diálogo” o “pragmatismo”, pero esconden algo tan inquietante como la renuncia silenciosa a los principios y a los intereses nacionales.
La política exterior de Pedro Sánchez tiene varios ejes en los últimos años; pero especialmente su aproximación a China, su empeño en no condenar a Hamás y su errática posición respecto a Venezuela, constituyen un ejemplo paradigmático de cómo un país puede perder peso internacional no por falta de recursos, sino por falta de criterio.
El acercamiento a China no es, en sí mismo, un error. Todas las potencias europeas comercian con Pekín. El problema es el cómo y el para qué, porque Sánchez ha elevado la relación con el régimen de Xi Jinping a un nivel de “diálogo estratégico”, una categoría que la propia Unión Europea suspendió al considerar a China un “rival sistémico”. Es decir que mientras Bruselas pide cautela, España se adelanta y estrecha vínculos políticos con una potencia autoritaria que compite abiertamente con Occidente. Esto no es pragmatismo, es desalinearse, es no estar en el lado correcto de la historia aunque intenten demostrar lo contrario.
Por mucho que se empeñen Sánchez y ese inane napoleoncito que tiene de ministro de exteriores, España no tiene capacidad para jugar a ser bisagra entre bloques. Lo........
