El papa León XIV en España (III)
El papa León XIV en España (III)
Los políticos también estuvieron por allí
¿Dónde están las mariposas?
La Iglesia de San Bartolomé de Sangarcía
Es costumbre asentada entre los juntaletras la de repartir estopa a los políticos patrios en cuanto se presenta la ocasión —no tardaré más de dos párrafos en hacerlo—, en parte porque la mayoría lo merece y en parte por pataleo y desahogo ante los espectáculos a los que nos tienen acostumbrados. Algo hay también de salud democrática en ello, quiero creer. Sin embargo, hay que reconocer que, al igual que las instituciones religiosas y sociales demostraron su ejemplaridad en la reciente visita del Papa a España, las políticas también cumplieron con nota: ayuntamientos, Gobierno de la nación y, particularmente, las Cortes Generales que, en sesión conjunta, escucharon con atención lo que un jefe de Estado y máxima autoridad religiosa quiso decirles. Es para felicitarse; ojalá la vida política se orientara siempre por estos derroteros de escucha y respeto.
Aprovecho para decir que, comprendiendo el punto de vista contrario, yo defiendo la invitación al Santo Padre al Congreso. Que el Estado sea aconfesional no significa que deba ignorar el hecho religioso ni la realidad social. Enhorabuena, pues, a los que hicieron posible su comparecencia ante los representantes del pueblo: fue una decisión política de altura. Otra cosa son las actitudes censurables de algunos profesionales de la res publica y la utilización partidista de la presencia y las palabras del Sumo Pontífice.
Porque los 30 minutos del discurso papal (magistral y magisterial, de lo mejor que en........
