Disección de un movimiento que se convirtió en estallido
Cristina Vallejo
10/10/2026 Actualizado a las 22:22h.Una mujer, Maricarmen Abascal, se convirtió en paradigma de la crisis inmobiliaria. Llevaba setenta años pagando religiosamente el alquiler de una casa, pero una operación ... especulativa de una empresa inmobiliaria requería su desalojo para ser aún más rentable. Maricarmen optó por resistir y por que su pelea individual se convirtiera en colectiva. Así que las reivindicaciones del movimiento social por la vivienda, que ya se habían encarnado en muchas otras personas antes (porque cientos de activistas en toda España tratan de parar desahucios todos los días desde hace años), en ella lo hicieron especialmente y fue posible la magia, ese enorme salto en la conciencia que siempre busca una lucha colectiva, esa génesis de un nuevo sentido común generalizado entre la gente: el derecho a la propiedad no puede estar por encima de la vida; la vivienda no puede ser un negocio que se ponga por delante de su función social, de su condición de bien de primera necesidad; su mercantilización ha ido demasiado lejos, hay que parar y revertir esta deriva de una vez por todas.
Maricarmen ha muerto esta semana en el hospital tras pasar por el amargo trago de un desahucio. A los 87 años ese trauma se ha convertido en su sentencia de muerte. La justicia poética le ha permitido asistir a la ola de solidaridad que desató su caso y de indignación por la deshumanización que imponen las leyes del mercado cuando operan sin freno ni más objeto que el máximo beneficio. Maricarmen Abascal pudo ver manifestaciones y acampadas por toda España con su nombre escrito en pancartas. Y que se aceleraran votaciones en el Congreso de decretos de protección a los inquilinos y acotamiento de la especulación cuyo decaimiento por la negativa de PP, Vox y Junts se ha llevado por delante al propio Gobierno. Vio mucha lucha a su favor. Pero es que ella misma fue lucha, no una mera espectadora.
En todo este proceso la vivienda se ha convertido en el asunto que marca la línea divisiva entre las izquierdas y las derechas, la raya en la arena de las ideologías. Si la política y la democracia parlamentaria buscan la gestión de intereses contrapuestos y ordenar preferencias sociales, ha quedado claro que el Gobierno de progreso no tiene los apoyos para cumplir con lo que ha sido clamor en la calle porque el grueso de la derecha se ha........
