La autonomía universitaria no puede ser el escudo de la violencia
La autonomía universitaria no puede ser el escudo de la violencia
Por Wilson Ruiz Orejuela
He recorrido los pasillos de universidades pública durante años como docente y conozco bien lo que significa un campus cuando funciona como debe funcionar.
Es el lugar donde un joven descubre que puede llegar a ser abogado, médico o ingeniero sin que el apellido o el estrato decidan por él, el espacio donde se forma el pensamiento crítico del país y donde se aprende a disentir con argumentos y no a golpes.
Por eso me duele, como jurista y como maestro, ver esos mismos pasillos convertidos en escenario de encapuchados que queman buses, destruyen laboratorios y atacan a policías.
Frente a las universidades conviene hablar con claridad, pues una cosa es protestar y otra, muy distinta, es permitir que grupos violentos utilicen los campus para generar caos y perturbar el orden público.
Pues apenas en mayo los disturbios frente a la Universidad Pedagógica Nacional obligaron a cerrar siete estaciones de TransMilenio y dejaron a más de noventa y dos mil usuarios sin servicio, la inmensa mayoría de ellos ciudadanos que no tenían nada que ver con la protesta y que simplemente buscaban llegar a su trabajo o a su casa.
Siempre defenderé el derecho de los estudiantes a marchar y a expresar su desacuerdo, porque esa es una conquista democrática que nadie debería tocar, pero ese derecho tiene que ejercerse sin destruir infraestructura, sin atacar a la Fuerza Pública y sin impedir que otros compañeros puedan seguir estudiando.
Por eso respaldo la decisión del presidente........
