El trueno del idioma
No comulgo con la grosería y confieso que la ordinariez de ciertos individuos al expresarse me incomoda.
Esto se debe a que uno de mis primeros recuerdos es haber recibido un bofetón cuando me atreví a repetir una grosería.
Paradójicamente, suelo también encontrarme a mí mismo riendo cuando contemplo en redes sociales cómo un achacoso personaje suelta una sarta de improperios cuando es molestado.
Y lo curioso es........
