El Prisionero de la esperanza: 2026
El Prisionero de la esperanza: 2026
Qué se iban a imaginar los ensayistas y más exactamente los eruditos de la economía, los ausentes Nieto Arteta, Indalecio Liévano, José Consuegra, aquellos que como Zuleta, Arrubla y Melo le apostaron a desmitificar la Colombia inventada por el Partido Comunista, que iniciando el 2026, Gustavo Álvarez Gardeazábal, publicaría en la colección Biblioteca Gardeazábal, un ensayo y no una ficción y que además, para dolor de cabeza de ellos, contaría con la exquisitez narrativa y la magia encantadora de las metáforas de un novelista, una cara de la historia tan desconocida como la cara oculta de Luna.
El ensayo, como tal, no estaba en los planes de los miles de lectores de la obra de Gardeazábal. “El prisionero de la Esperanza” es precisamente una reflexión audaz que hunde sus raíces en la década del 80 y que como siempre, en esos años, se orientó hacia la explicación de lo que era, ha sido y sigue siendo “la Revolución del Narcotráfico” cuyas características y análisis ha sido eludido por los científicos de la coyuntura y el desarrollo económico, condenando esta revolución, como el hijo ilegítimo de nuestra historia.
Desde un inicio, Gardeazábal renuncia a la pertinencia de la novela, al decir que “es un género muerto, y que a través de él ya no se puede contar nada ni intentar cambiar el mundo… tal vez por ello he........
